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Biofortificados en Guatemala, de la ciencia a la política: Q&A con el Dr. Erick Boy y el Viceministro Vinicio Arreaga

¿Los cultivos tradicionales como el maíz y el frijol  pueden cambiar el estado nutricional de las personas? Le preguntamos a los expertos desde la perspectiva científica y la práctica en la política. En esta ocasión compartimos los aprendizajes más relevantes del panel introductorio del diálogo de la Plataforma Biofort este mes, en el marco de la Cumbre de los Sistemas Alimentarios.

“La Cumbre de la gente”, así se le llamó el secretario general de Naciones Unidas al convocar a un diálogo más democrático e inclusivo para repensar soluciones sobre las problemáticas mundiales de los sistemas alimentarios. Se conversó a partir de los retos y oportunidades de escalar políticas para los cultivos biofortificados, soñando con una Guatemala donde más niños y niñas tengan acceso a micronutrientes en su dieta diaria.

¿Quiénes son el Dr. Erick Boy y el Viceministro Vinicio Arreaga?

El guatemalteco Erick Boy dirige la unidad de Nutrición en Harvest Plus, la organización internacional más grande, dirigida a acabar con el hambre oculta causada por la falta de vitaminas y minerales esenciales en la dieta. En Guatemala trabajó en el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá, es médico de la Universidad de San Carlos en Guatemala y su doctorado en nutrición es de la Universidad de California en Davis.

El Ing. Vinicio Arreaga está a cargo del Viceministerio de Seguridad Alimentaria y Nutricional, MAGA en Guatemala. Ha trabajado por años de cerca asesorando al Ministerio en temas de desarrollo agrícola desde el sector privado. Es Ingeniero Agrónomo por la Universidad de Earth en Costa Rica.

Dr. Erick Boy, ¿por qué son importantes los biofortificados para la nutrición?

Los biofortificados  han demostrado que contribuyen a  mejorar el estado nutricional de las personas más vulnerables y mejorar su potencial biológico. Los biofortificados son un arcoíris de posibilidades. Tenemos maíz con vitamina A o zinc o amino ácidos, frijol con hierro, papa con minerales, camote con antioxidantes, vitamina A, yuca con vitamina A. Estudios que se han realizado con los micronutrientes han demostrado por ejemplo en el caso del frijol con alto contenido de hierro, que no solo se mejora el estado nutricional de hierro (las reservas de hierro) sino también la eficiencia en el trabajo físico y el desempeño cognoscitivo de las personas. Esto se ha visto en mujeres universitarias y en niños de escuela primaria en India y Ruanda. Esto resulta eventualmente en mejor rendimiento intelectual/escolar y más ingresos y va a la raíz del problema. Pero la magnitud del impacto social depende del ambiente físico en el que se encuentra cada población. No solo es la falta de alimento sino la falta de agua limpia, la falta de infraestructura, servicios de salud, etc..

Viceministro Vinicio Arreaga, ¿Por qué son importantes los biofortificados para el desarrollo agrícola?

Estos cultivos permiten mayor absorción de nutrientes en los alimentos más disponibles en el mercado [como los son los granos básicos]. El maíz y el frijol son parte de la dieta básica de los guatemaltecos. Es algo que desde el gobierno a través del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) podemos ejecutar, se le ha dado más valor desde el final del 2020 y a través de convenios con Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícola (ICTA), estamos obteniendo semilla biofortificada de acuerdo a sus capacidades de abastecimiento para cambiar nuestras intervenciones de un grano convencional a uno biofortificado.

La Reserva Estratégica de Alimentos es un ejemplo de esta política. Está vinculada a una reserva de semilla que buscamos que a largo plazo pueda abastecer nuestros programas regulares con granos biofortificados. Está pensado para quedarse como política de Estado a largo plazo ya que tiene  el potencial de sentar bases en este gobierno para que a futuro podamos trabajar en programas de asistencia alimentaria no solo de MAGA sino de todo el gobierno. Si le apostamos como grupo a apoyar a que este proyecto de reservas estratégicas de alimentos se de con paso firme, vamos a tener un respaldo mucho mayor.

Dr, Erick Boy, ¿algún caso de éxito internacional del que Guatemala puede aprender?

Tiene que haber una oferta constante de semilla de alta calidad y de alto rendimiento. Semilla resistente a los diferentes climas, pestes variadas. En Ruanda se liberaron 12 variedades de frijol de alto rendimiento. Se lograron 10 variedades trabajando con las semilleristas y se apoyó la creación de redes de semilleristas y cadenas de distribución, de tal manera que se logró alcanzar un 23% del mercado de frijol con semillas biofortificadas. Es un país pequeño como el tamaño de Guatemala. En Ruanda la clave no fue la educación nutricional sino la existencia y abastecimiento de semillas de alta calidad, que se intercambiaban con los agricultores de distintas formas. Se hacía trueque, devolución después de la cosecha y se regalaba semilla a agricultores vecinos. El sistema nacional de inv. agrícola sigue haciendo investigaciones, generando material que responde a la realidad agrícola del país. Si las variedades no rinden en términos de peso por área cultivada, los agricultores no las van a adoptar.

También se promovió el uso de una variedad preliminar a nivel industrial para producción de frijol precocido preenvasado. Otra cosa que hay que tener en cuenta para evitar el fracaso es que las variedades no tienen un límite máximo de nutrientes. Las primeras variedades que salen al mercado tienen el 50-70% del nivel máximo de micronutrientes. La clave es seguir el fitomejoramiento para llegar a esos niveles. Así habrá suficiente oferta. La demanda hay que crearla con los incentivos pertinentes, uno de los cuales es el precio accesible de la semilla.

Viceministro Vinicio Arreaga, ¿cuál es el siguiente paso que el gobierno de turno quiere tomar para dejar un legado a largo plazo?

Necesitamos trabajar con el consumidor y el mercado con una campaña fuerte para que el consumidor conozca las bondades de consumir un producto biofortificado y que podamos eventualmente tener una certificación. Instaurando un sistema de certificación, permitirá al consumidor encontrar el abasto de biofortificados. ¿Por qué voltear a ver al mercado?, porque los programas de asistencia alimentaria del gobierno son una gota en un mar. El mercado es el que mueve los sistemas alimentario más voluminosos. Si vamos a incidir tenemos que incidir en una educación al consumidor. 

Este proceso es progresivo, necesitamos abastecernos con grupos de agricultores que culturalmente empiecen a cultivar estas semillas biofortificadas y  las  vean no sólo en términos de ingreso económico sino que también en calidad. Tendremos grupos organizados para trabajar con ellos únicamente con semillas biofortificadas que sean nuestros proveedores de esos granos biofortificados y que accedan a un mercado diferenciado a través de nuestros programas de asistencia alimentaria.

El fortalecimiento al ICTA también es esencial y transversal en la política. Por un lado, la investigación en biofortificación es un eje y el resto de investigación que se debe desarrollar en términos de resistencia a sequías y plagas es otro eje que debe mantenerse.

Y para cerrar, Dr. Erick Boy, ¿qué recomendaciones tiene para Guatemala?

Se tiene que hacer una inversión más fuerte en el ICTA para mantener el desarrollo permanente de variedades que no solo tengan mejor rendimiento agronómico sino que tengan, además, más resistencia a sequía y plagas, especialmente en el corredor seco, y corto tiempo de cocción en el caso del frijol. En el proyecto apoyado por HarvestPlus tuvimos la experiencia con una variedad de frijol en el corredor seco que inicialmente en los experimentos no era tan resistente al mosaico dorado (virus) como se había pensado. Aunque le gustaba al consumidor como cultivo ya que tenía más semillas por vaina y se cocina rápido, era poco resistente a ese virus. No estaba desarrollado a un nivel óptimo aun el proceso de fitomejoramiento, ni se implementó el uso de la semilla con un sistema de riego, por ejemplo. De tal manera, se corre el riesgo de darle mala reputación de los biofortificados. Eso se puede arreglar con una inversión integral en el desarrollo y fitomejoramiento.

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